Ir al contenido principal

Información General

  • Nombre del vino: SA LIBEL·LULA, SA JAUCUS CAROTA I SA FLOR D‘AMETLER
  • Variedades de uva: Tempranillo y Merlot
  • Denominación de Origen Pla I Llevant – Mallorca
  • 15 meses de crianza en barricas de roble francés de 225L
  • Años de guarda: 3 -7
  • Producción: Aproximadamente 900 botellas
  • Información de alérgenos: bajo nivel de sulfitos añadidos
  • Sa Libèl·lula 
    es un vino que nace del deseo de capturar la esencia más refinada y expresiva de la variedad Ull de Llebre —nombre tradicional catalán para la Tempranillo— cultivada en el entorno único del sur de Mallorca. Esta variedad, muy minoritaria en la isla, encuentra en este vino una plataforma para mostrar su carácter mediterráneo, elegante y sorprendente.
  • Acompañada por una pequeña proporción de Merlot, que aporta estructura y redondez, da lugar a un tinto de colección exclusivo, del que solo se han elaborado 900 botellas.
  • La vendimia se realiza manualmente, con una doble selección:
    primero en el viñedo, y luego en bodega, donde cada grano se revisa cuidadosamente para asegurar una calidad impecable. La uva no se estruja, permitiendo que las pieles lleguen enteras a la fermentación, lo que favorece una extracción suave y respetuosa.
  • La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable a temperaturas controladas entre 25 y 28 °C, con maceraciones prolongadas de hasta cinco semanas, buscando extraer todo el potencial aromático y estructural de la Ull de Llebre sin perder su elegancia natural. Una vez finalizada la fermentación, el vino pasa a barricas de roble francés de alta gama, donde realiza una crianza de 15 meses.
  • Estas barricas, seleccionadas por su grano fino y su capacidad de aportar complejidad sin enmascarar la fruta, permiten una evolución lenta y armoniosa. El resultado es un vino que combina la frescura y finura de la Ull de Llebre con la profundidad y suavidad del Merlot, en una expresión única del paisaje mallorquín.
  • «Sa Libèl·lula» es más que un vino: es una declaración de intenciones, una apuesta por la singularidad y la elegancia, pensada para quienes buscan tintos con alma, origen y una historia que contar.

Notas de Cata

  • El Sa Libèl·lula se presenta con un color rojo cereza profundo, brillante y con reflejos granates que anticipan su elegancia y su crianza prolongada. Desde el primer instante, la nariz se ve envuelta por una aromática precisa y seductora, donde la fruta roja madura —como cereza, frambuesa y ciruela— se entrelaza con notas florales y un fondo especiado muy sutil.
  • La variedad Ull de Llebre, se expresa aquí con una finesse sorprendente: aporta frescura, equilibrio y una textura delicada, con una personalidad que recuerda a los grandes tintos continentales, pero con un alma claramente mediterránea. El Merlot, en menor proporción, suma profundidad, suavidad y un toque de fruta negra que redondea el conjunto.
  • La crianza de 15 meses en barricas de roble francés de grano extrafino deja una huella elegante y discreta. Estas barricas, seleccionadas por su porosidad controlada y su capacidad de microoxigenación lenta, aportan notas de vainilla, cedro, tabaco rubio y especias suaves, sin enmascarar la fruta ni alterar la identidad varietal. Más que protagonismo, ofrecen un marco aromático y táctil que realza la expresión del vino.
  • En boca, Sa Libèl·lula es sedoso, equilibrado y persistente. Su entrada es amable, con taninos finos y bien integrados, y su paso por boca revela capas de sabor que evolucionan con elegancia. El final es largo, con recuerdos de fruta madura, hierbas secas y un eco mineral que habla del paisaje mallorquín donde nace.
  • Este vino, del que solo se han elaborado 900 botellas, es una joya enológica que combina exclusividad, sensibilidad y carácter, ideal para quienes buscan tintos con alma, historia y una expresión única del Ull de Llebre en tierras isleñas

Maridaje

  • El Sa Libèl·lula, con su perfil refinado, taninos sedosos y complejidad aromática, encuentra su mejor expresión junto a platos mallorquines de sabor profundo, donde tradición y autenticidad se dan la mano.
  • Un maridaje ideal es con una leporella amb esclata-sangs (liebre guisada con níscalos), un plato de caza tradicional que combina la intensidad de la carne con la textura carnosa de las setas. La crianza en barrica del vino aporta notas especiadas y tostadas que armonizan con los sabores del guiso, mientras que la Ull de Llebre aporta frescura y equilibrio.
  • También resulta exquisito con una panadera de porc negre, elaborada con el cerdo autóctono mallorquín, patatas, cebolla y hierbas aromáticas. La jugosidad de la carne y el dulzor de las verduras asadas encuentran en el Sa Libèl·lula un compañero perfecto: su estructura sostiene el plato, y su fondo mineral y floral lo eleva.
  • Para una opción más tradicional, el sofrit pagès —un salteado de carne, embutidos, hígado y verduras— ofrece un maridaje lleno de carácter. La riqueza del plato se equilibra con la elegancia del vino, que limpia el paladar y aporta una dimensión aromática que realza cada ingrediente.
  • Y como cierre inesperado, una greixonera de xocolata (pastel de chocolate típico de la isla) puede ser un maridaje sorprendente. La fruta negra y las notas de cacao del vino se funden con el postre, creando un final armonioso y sofisticado.