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Uno de los maridajes más sugerentes para este vino es un gallo de corral estofado con setas y vino tinto, un plato de cocción lenta que permite que las notas especiadas, balsámicas y de fruta madura del vino se fundan con la intensidad de la carne y la tierra húmeda de las setas.
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También armoniza a la perfección con un arroz brut mallorquín, ese guiso caldoso y especiado que combina carne, embutidos y verduras de temporada. La riqueza del plato encuentra equilibrio en la estructura del vino, mientras que su frescura limpia el paladar entre bocado y bocado.
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Otra opción deliciosa es una leche de almendra mallorquina con sobrasada y miel, servida como entrante templado. La combinación de dulce, salado y especiado resalta los matices más sutiles del Marès Reserva, especialmente los aportados por la crianza en roble francés.
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Este vino también se luce con platos de caza menor, como una liebre en civet o una perdiz escabechada, donde su estructura firme y su fondo mineral acompañan con elegancia la intensidad del plato.
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El Marès Reserva es un vino que se adapta a la mesa con nobleza, aportando profundidad sin imponerse, y dejando siempre un recuerdo largo, sereno y profundamente mallorquín.