Información General
- Nombre del vino: FERMANÇA Blanco Giró Ros
- Variedades de uva: Giró Ros
- Denominación de Origen Pla I Llevant – Mallorca
- Producción: Aproximadamente 1000 botellas
- Información de alérgenos: bajo nivel de sulfitos añadidos
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Fermança Blancoes la máxima expresión de la variedad autóctona Giró Ros, una uva ancestral que Bodegas Bordoy cultiva con mimo en sus viñedos del sur de Mallorca. Este vino monovarietal nace con el propósito de rendir homenaje a la identidad vitivinícola de la isla, ofreciendo un blanco elegante, fresco y con alma mediterránea.
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La vendimia se realiza manualmente, seleccionando únicamente los racimos que presentan un estado sanitario y de maduración óptimos. Una vez en bodega, las uvas se enfrían durante toda una noche en cámara frigorífica a 1–2 °C, iniciando así un proceso de criopreservación aromática que protege los compuestos más delicados y evita la oxidación prematura.
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Antes del prensado, los racimos pasan por una mesa de selección vibratoria, donde se eliminan los granos que no cumplen con los estándares de calidad. Posteriormente, se utiliza una prensa neumática de última generación, que trabaja con extrema suavidad para extraer únicamente el mosto flor, el más fino y aromático.
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La fermentación alcohólica se lleva a cabo a baja temperatura (15 °C) en depósitos de acero inoxidable, permitiendo una fermentación lenta y controlada que realza los aromas primarios característicos de la Giró Ros: notas de fruta blanca, flores silvestres y un sutil fondo mineral.
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Una vez finalizada la fermentación, el vino permanece durante un tiempo sobre sus lías finas, con un trabajo regular de battonage. Esta crianza aporta volumen, untuosidad y complejidad, sin perder la frescura y vivacidad que definen a esta variedad.
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Para su clarificación, se emplea proteína de levadura, un clarificante de origen no animal, lo que convierte al Fermança Blanco en un vino apto para veganos.
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El resultado es un vino blanco elegante, expresivo y profundamente mallorquín, que rinde homenaje a la riqueza vitivinícola de la isla a través de una variedad ancestral recuperada y valorada.
Notas de Cata
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El Fermança Blanco se presenta con un tono amarillo pajizo brillante, salpicado de reflejos dorados que anticipan la riqueza que encierra cada copa. Desde el primer instante, su aroma envuelve con una intensidad seductora: notas de melocotón maduro y nectarina se entrelazan con la dulzura sutil de los orejones de albaricoque, evocando la calidez del sol mediterráneo sobre los viñedos de Mallorca.
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En boca, el vino despliega una entrada amplia y envolvente, con una textura densa y sedosa que acaricia el paladar. A pesar de su estructura, sorprende por su frescura vibrante, que equilibra el conjunto y aporta una sensación de ligereza que invita a seguir bebiendo. El final es largo, elegante, con ecos frutales y un delicado matiz mineral que recuerda su origen isleño.
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Fermança Blanco es, en definitiva, un vino que combina profundidad y frescura, tradición y modernidad, y que rinde homenaje a la singularidad de la Giró Ros, una joya enológica de Mallorca.
Maridaje
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El Fermança Blanco es un vino que invita a descubrir Mallorca a través de sus aromas y texturas.
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Con un arròs de peix, el vino encuentra un maridaje natural. La estructura del Fermança blanco, fruto de su crianza sobre lías, sostiene con elegancia la intensidad del caldo marinero, mientras que su acidez refrescante limpia el paladar entre bocado y bocado, realzando los sabores del pescado y del arroz sin imponerse.
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En el caso de las raoles de bacallà, el contraste es la clave. La salinidad del bacalao y la textura crujiente de la fritura se equilibran con la untuosidad y el volumen del vino, que aporta suavidad al conjunto. A su vez, los aromas frutales del Fermança aportan un contrapunto aromático que eleva el plato a una experiencia más compleja y armoniosa.
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Y para cerrar la comida, nada mejor que una coca de albaricoques. Aquí, el maridaje se convierte en un juego de afinidades: los recuerdos a orejones y fruta madura del vino se funden con la dulzura natural del albaricoque horneado, mientras su frescura evita que el postre resulte pesado. El resultado es un final de comida equilibrado, evocador y profundamente mallorquín.